¿Cómo sacarte de mi mente?
¿Cómo tomarmelo con soda?
Si tus palabras son como drogas
que me mantienen alusinante.
Pido a Dios no apresurarme
pero mi corazón late como conga,
cuando imagino que me tocas.
Si por pensarte habría castigo,
me declararía infinitamente culpable;
y si en pena de muerte termino,
con más razón seguiría pensandote.
Pero no puedo ocultar mi miedo,
es que tantas veces he caido,
que no sé afrontar este duelo
o quizás no esté segura de arriesgarme.
Finalmente, ni ha comenzado
y ya me estoy quejando.
Hazme tú, dulce caballero,
perderme en el desafío anhelante,
que sin querer me has propuesto,
y llegar hasta el fin de este pasaje.
P.D.: Comprendo que atemorice, te dije que soy normalmente loca, pero tú mismo me dijiste que el que nada no se ahoga.
No hay comentarios:
Publicar un comentario