
Hoy puedo decidir entre ellas o ellas.
Hoy no tengo a nadie que pueda comprenderme.
Ni mucho menos alguien a quien quiera hacer comprenderme.
Ustedes, que siempre han estado ahí,
una por una dispuestas a desahogar mi alma,
a tranquilizar mi mente.
Nadie me enorgullese más que ustedes.
Pueden repetirse cada cuatro o cinco veces.
Capaces de venir a mi mente como cohetes.
Sólo ustedes, fieles amigas, saben de que manera aparecerse.
Letras que las conforman y que de una en una me van haciendo otra.
Sólo ustedes, palabras multifórmicas, sacian el vacio de mi alma.
El vacio comunicacional que me dejan las circunstancias.
Causalidades que me hacen ver con lo que cuento más lo que debo.
A ustedes jamás les he mentido; y sé que siempre me creen.
Ustedes son lo que soy y representan mi yo interior.
Por llevarme siempre a los rincones de mi mente,
donde se esconden mis pensamientos más crueles.
Hoy mi escrito va dedicado a ustedes.
Todo día es diferente.
Se me retuerce el corazón de tanta desilusión.
Mi esfuerzo por controlar parece en vano.
Hasta en lo más mínimo, caigo.
Arruino todo, sin intenciones.
Y como siempre lo malo opaca lo mejor.
No hay credibilidad, no sé cuando la perdí.
Desconcertada totalmente, hasta escribo por escribir.
Por mentirme también a mí.
Ya que lo hago muy seguido.
Ya que soy lo que jamás creí.
Una rosa con espinas siento que me volví.
Sin palabras ni pasiencia.
Sólo le dejo a la vida que decida mi venir.
Ya que ha maltratado mi sueño;
que aun quiere vivir.
Decide tú, cruel vida, que pones en mi camino autocaidas;
que mientras tanto, yo con mis fieles amigas, desahogo mis demonios;
para así poder dormir.
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