Estabas tan acabado. ¡completamente aniquilado!
No sabias lo que querías ni a quién esperarías.
Llegamos a pensar que estabas solo y que nada eso cambiaría.
Pero sabias que sólo algo te salvaría:
Una nueva razón para sonreir en la vida.
Basta la mitad de un recuerdo para sentirte saltando.
Es suficiente con recordarlo para sentir la emoción recorrer por mi cuerpo.
No es lo mismo sentir que estás vivo sufriendo a saberlo riendo.
Hoy por él entiendo que no siempre lo perfecto es lo que describen los cuentos.
Sé que no será eterno pero nuestros silencios son perfectos.
No preocuparnos por nada es algo que no lamento.
Descuidados en eso pero atentos en el recuerdo.
Lo más importante es que aun sinceros no nos contamos los secretos.
Que perfección tan perfecta.
Que novedad tan verdadera.
Una ilusión que refleja los deseos de una mañana llanera.
La magia supo existir sin dejarnos ver que estaba allí.
Ahora, cuando lo pienso,
después de desear en tantos momentos
volver a sentir, a vivir, a sonreir;
te doy gracias por acompañarme.
Te agradezco por mirarme.
Bastaba sólo un toque para entender
una de las maravillas del ayer:
No podrás vivirlo otra vez,
pero, mientras exista la ilusión,
sabrás que puede volver a suceder.
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