Tu corazón me engaña con sus mudas palabras.
No quiero secretos ni ahogarme en tu imperfecto.
Porque con mucho que callo demasiado te digo.
Deseo perderme en tu laberinto de cuervos.
Sálvame de esta angustia que me lleva a un desierto.
Llévame, déjame, amame y odiame.
Coloca en el cielo una estrella que me enseñe el camino hacia tu cuerpo:
porque es lo que más anhelo.
Hazme gritarte en silencio.
Pégame tu tranquilidad como una sombra a mi costado.
Sácame de este hondo hoyo donde me has dejado.
Quiero estar aquí aunque sé que puedo salir.
Prefiero que vengas tú y me lleves junto a tí.
Que me tomes de tu mano y me subas a tu caballo.
Que me amarres a tu alma donde nadie logre tocarme.
Escondeme en tu amor del cuál estoy dudosamente convencida;
que jamás tendré junto a mí alguna otra cosa parecida.
Mi mente se nubla por el miedo que siento.
Las dudas que tengo me empujan a los pretextos.
Te detallo y me deslumbras.
Eres perfectamente imperfecto.
Hazme callar esto que estoy sintiendo.
Entiendeme un poco más de lo que demuestro.
Perdoname si te confundo de manera directa;
pero esto es culpa tuya por ser una inspiración correcta.
Tú también tocas mis teclas con tus dedos;
y haces sonar de mí melodias del viento.
Naturales e imperfectas;
que jamás creo que entiendas
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