Puedo esperar, puedo correr.
Caminar y respirar para luego escapar.
Escapar a tus brazos, que encantada puedo abrazar.
No cambies tu presencia ausente, jamás por una realidad.
Cambia, mejor, tus sueños por mis fantasias y mezcla tu orgullo con mis penas.
No te veo como un sueño, ni siquiera como una pesadilla.
Te veo como el futuro que espero desde niña.
Una mirada encantadora que me apuñale sin razones,
con el cuchillo del amor y gane con honores.
Porque quiero que me hundas y me saques de tu vida.
Hazme tenerte respeto sin olvidar mi sonrisa.
Un dedo que sepa tocar y señalar todo lo que me cause dolor y placer
para enseñarme una eterna realidad y caminar los senderos de mi piel.
Si me crees lo que te diga yo estaré por siempre sumergida,
pero si me haces esforzarme no tendré cura de por vida.
Porque cuando me ames con locura y te dirijas a mí con respeto,
yo sabré que en tu pecho está lo que no he descubierto.
Conocerás de mí un poco y quedarás encantado.
Amarás mis locuras, sorpresas y desengaños.
Tan altos como tan bajos y no podrás dormir sin mí.
No podrás perder sin ganarme.
Jamás lograrias siquiera respirar sin tocarme.
Un deseo loco, una noche cruda.
Una pasión perdida en el mundo de las ilusas.
Viviremos la locura y miraremos las penumbras.
No soportarás disputa sin pedirme que te abrace.
Porque yo estaré cada segundo de mi vida añorando acompañarte.
Aun cuando no quieras hablar.
Aun cuando no quieras caminar.
Sin embargo, sentir mis caricias te harbrá recuperado.
Y sabiendo que mi vida es tu vida,
sabiendome tuya sin remedio,
yo entenderé que te tengo porque mi mano estará con la tuya.
No hay comentarios:
Publicar un comentario