21/2/10

¿Se es escritora por acción o por necesidad?

Si el hecho de no poder escribir algo derivado a lo que te sucede te hace sentir sofocado, ¿te podrías considerar escritor? Por un tiempo tuve el deseo de escribir muchas cosas. Sin embargo con la misma facilidad olvidé ese anhelo. Ahora resulta que lo tomé como una via de desahogo.
Quizas el sentir que encontrarás en la escritura algún consuelo porque no puedes hacer absolutamente nada para cambiar las realidades de la vida. Aquellas que, tristemente para tí, voltean todo lo que alguna vez imaginaste; mostrandote lo equivocado que estabas.
Sabes de sobra que no puedes cambiar nada. Sabes que nadie hará lo que pienses correcto sólo porque tú así lo creas. Te petrificarás esperando ser entendido pero tu temor irá más rápido que todo. Caerás en el oscuro mundo de la imaginación y odiarás todo lo que ya odias aún cuando ni ahora se ha transformado en verdad.
Pero es lo que buscas cuando no sabes aceptar derrotas. Cuando crees demasiado valiosos tus esfuerzos. Y es este sentimiento absurdo de no querer mover un pie porque todo se tergiversa. Ni en un sueño lográste imaginar no tener voz; o lo que es mucho peor, tener una que no es la tuya. Lo absurdo es guardar la esperanza de escribir por ser comprendido de milagro porque es un absurdo milagro.
Recuerdo la vez que escuché a una persona comentar que las personas jamás cambiarán. Yo, a diferencia de ella, por fijarme como persona y como referencia imagino que esto es demasiado discriminar. No sé si hoy soy diferente a ayer o si sigo siendo la misma de siempre. Pero lo que si puedo asegurar es que creo tanto en el poder de los verdaderos sentimientos como en la tierra que piso.
Amar es un arte que cualquiera puede expresar a su modo. Y como todo arte tiene muchísimas formas.
Un día estuve tan segura de poseer un destino diferente. Hoy odio la sensación de individualismo. Yo soñé un día en mezclar sueños. Necio es el momento cuando oigo escuchar sueños individuales. puros pero egoistas. Nada acorde con lo que yo espero oir. Y también odio esperar algo para oir.
¿Será que el lector es tan ciego que no se da cuenta que el escritor transforma su voz en palabra? Espero que este no.

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